El método actoral de Raul Tae-Bo, el Chuck Norris argentino.

Repasando la extensa carrera cinematográfica de Raúl Tae-Bo, encontramos dos períodos bien delimitados: un presente como “coach actoral” de diferentes estrellas de cine y un pasado en el que realizó muchas (algunos dirían “demasiadas”) películas de acción durante los ´80.

Entre sus primigenios éxitos podemos enumerar obras tales como “Muerte mortal”, “Sangre sangrienta” o “Infierno infernal”. Todas ellas, ya se dará cuenta, producciones con poco (mas bien “nulo”) desarrollo argumental.

Si no las ha visto, tenga por seguro que igualmente no se está perdiendo una obra maestra: todas y cada una de las escenas servía solo como excusa para una batahola. Que terminaba sólo para dar paso a una segunda pelea, pletórica de patadas giratorias, ganchos al mentón, piquete de ojos y “cortitos” en los testículos.

A pesar de su baja calidad, estas producciones sirvieron para catapultar a la fama a un joven Raul Tae-bo, ícono del cine de acción desde aquel entonces y conocido en el mundo como "El Chuck Norris argentino".

En su biografía “Como te cagaría a piñas”, Raúl habla sobre esos días: “Hice varias películas. Después me retiré. Ahora enseño actuación”.
Como habrá adivinado, la biografía tampoco es un hallazgo. Fiel a su fama de duro y a su costumbre de no pronunciar más de 8 palabras por película, el texto no abunda en detalles.
Ni en ilustraciones.
Ni en infografías.
Ni en nada.

En la segunda parte de su carrera, nos topamos con un Raúl maduro, centrado, que se propone transmitir a otros actores su experiencia en el mundo del cine.
Para ello, comienza a ejercer la docencia en el campo de la actuación, aplicando su propio “Método Actoral” (o “Method Acting”, según se lo conoce en inglés).

Sobre éste último, no tenemos mayores precisiones ya que Raúl Tae-Bo (al igual que los magos) es reacio a hablar sobre su método.

O sobre otros temas.
En realidad, casi no habla.
De nada.
Nunca.

Sí sabemos que asiduamente prestigiosos directores contratan sus servicios como “coach” y director de actores para la gran pantalla. Consultados al respecto, no dudan en definirlo como “un Iluminado”, “un talentoso”, “un niño terrible” o lisa y llanamente “un loco hijo de puta”.


El director Nélido Pochoclini, por ejemplo, recuerda con gratitud la preparación actoral ofrecida a Facundo Araña (protagonista de “El Petenauta”) durante la producción del film. “La idea era estimular la carga emocional del personaje de Facundo ante una feroz invasión alienígena. Verlo desesperado, vejado. Ultrajado en su lo mas profundo de su ser por los violentos invasores. Fue una tarea difícil, pero Raúl logro una actuación memorable de Facundo Araña.”

El actor, en cambio,  tiene otra visión muy distinta de aquella experiencia: “Ese tipo es un enfermo de la cabeza. Se vino con la barra brava de Defensa y Justicia y se metieron de prepo en mi departamento para romper todo.¡Yo casi me cago del susto cuando entraron! Rajé como pude mientras me prendían fuego el gato y me tomaban toda la cerveza. ¡Un quilombo, te digo!
Pero lo peor, es que cuando volví me lo encontré en el departamento. Le pregunté porqué me habían roto toda la casa de esa manera y el muy caradura me contestó que lo había hecho para darme un “registro mental de lo que es ser invadido” y que me iba a servir como “Method Acting” para la película. Un verdadero pelotudo”.





Nota: Gracias al mismísmo Xavi Vicente, quien gentilmente se ha comprometido a donar las ganancias generadas por este artículo (?) a la fundación Dr. Pablorro.

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